El derecho a hacer


Ella volaba con libertad, transgredía los límites que la oprimían, la asfixiaban, le gustaba mucho hacerlo  y no había nada que quisiera hacer para impedirlo.

Cuando viajaba con su imaginación sentía su poder creador capaz de convertirla en la alquimista más hermosa que alguna vez se haya visto.

Jugaba con sus sueños.

Un día dibujó muchas personas, sus caras tenían forma de corazones, sus ojos eran corazones y  de sus bocas que también tenían forma de corazón, salían más corazones aún.

Creaba y plasmaba sus sueños, llenaba el mundo de Amor.

Sin saberlo, con naturalidad y espontaneidad ella estaba transformando el dolor en amor, la creatividad era la capacidad natural que la existencia le había regalado para poder hacerlo.

El derecho a hacer  nos conecta con el poder personal que se libera cuando podemos desplegar la capacidad  natural que todos tenemos de  aprender a aprender a partir de la libre experimentación.

Cuando tenemos  el espacio para entrar en un proceso creativo, a través del cual, el ser puede participar activamente del  descubrimiento de su modo personal de hacer,   buscar, explorar, experimentar, aprender, apropiarse  de la realidad  interna, externa, reconocerse manifestarse, el hacer se convierte en el recurso que permite materializar el anhelo del alma.

El proceso creativo, se convierte en ese modo personal de transitar la vida y nos permite jugar y ser en  cada paso.

Cuanta más libertad  y contención  haya para conectar, elegir, decidir, idear, buscar soluciones, sentir con libertad, concretar, probar, construir, destruir, inventar más posibilidades de despliegue de la verdad de cada uno.

Cuando se abre este camino para hacer en libertad, respeto por los tiempos personales, la búsqueda de estrategias, el ensayo, la adquisición de habilidades y actitudes se crea el espacio para que el acto creativo sea el medio de expresión del ser. Esto no solo nos recuerda que podemos hacer lo que necesitamos al mismo tiempo que respetamos lo que necesita el otro, hacer lo que nos impulsa y motiva al mismo tiempo que respetamos lo que impulsa y motiva al otro, conectar y hacer lo que amamos. Convertirnos en el amor que cada uno de nosotros es,  a través de la acción que emprendemos.

Cuando el hacer esta desconectado del mundo interno se convierte en el medio para obtener reconocimiento, valoración, aprecio, en sus diferentes formatos: éxito, fama. Dinero, etc. En este tipo de hacer está presente la carencia que  impulsa a pedirle al mundo externo “el amor”  que no encuentro en mi interior. Como a la larga el vacío permanece, este hacer se vuelve compulsivo y lastimoso.

Hoy día, me alarma confirmar el nivel de bloqueo que tienen los niños cuando tienen que responder creativamente escuchando y confiando en su guía interior.

Producto de la exigencia y  de sobre adaptación a las metas que impone el mundo externo, logran un nivel de desconexión que los sumerge en estados de ansiedad,  inseguridad y desconfianza lastimosa.

Con métodos que los alejan de su voz interior y despojados  momentáneamente de su poder personal, llenos de información, de formas estructuradas de proceder, de un entrenamiento cruel que los lleva a reprimir sus necesidades, deseos, motivaciones, intereses, aparece el olvido de potencial interno que poseen.

Cuando se encuentran con una situación que los invita o les propone sumergirse  hacia la búsqueda personal de caminar, hacer y concretar son tomados por el miedo, la vergüenza, la frustración frente al primer intento, la renuncia y la impotencia.

El derecho a hacer nos permite reconocer el potencial creativo ilimitado que la existencia nos ha dado.

Cuando el derecho a hacer es respetado la creatividad se convierte en una forma de manifestación que permite liberar la verdad que proviene del mundo interno.

El producto creativo, original es el que  proviene del origen de cada uno, de nuestro ser esencial. Cuando esto se ha conseguido se experimenta la dicha de Ser en el hacer.

Allí comprobamos la verdad que expresa la frase que dice: ““El secreto  más profundo es que  la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación. No os descubrís a vosotros mismos sino que os creáis a vosotros mismos de nuevo”

Desde mi corazón a tu corazón

Carina Tacconi- La educación del ser

Este video es para compartir con todos los niños, mis grandes Maestros.

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11 Respuestas a “El derecho a hacer

  1. buenísimo, me encantó!!!!!!!!!!!

  2. Mi corazón dió un salto de alegría y mis ojos se humedecieron, al leer y escuchar este material…señal que el alma se sintió como en su propia esencia…gracias por compartirlo.
    Graciela Viano

  3. Está bellísimo!!! lleno de ternura y enseñanza…Muchas gracias!!!!

  4. qué hermoso!!

  5. Ahhh, me llenó el alma…gracias !!!

  6. GENIAL¡¡¡¡ MUY BUENO¡¡¡

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