El derecho a la expresión de nuestra verdad, la expresión del alma.

Si sientes duro tu cuerpo endurecida está tu verdad, si sientes tensa tu garganta silenciada está tu verdad, si sientes miedo a seguir a tu corazón muerta esta tu verdad.

Ama la verdad que fluye de tu cuerpo, de tu corazón, de tu intuición,  eso es lo que de verdad eres en cada respiración, a cada instante y en cualquier momento de este maravilloso camino.

 El derecho a la verdad  nos recuerda que la existencia nos alentará siempre a buscar nuestra verdad más profunda.

No solo, en un maravilloso intento de correr los velos que no nos permiten ver el ser divino que somos,  sino de las circunstancias que nos han impedido manifestar esa perfección.

Cuando la mente,  que se hace palabra y voz, se desconecta del cuerpo que es necesidad, deseo, pasión, potencia, energía vital  y del corazón, estamos abandonando nuestra verdad.  Esto es,  mentirnos a nosotros mismos.

Cuando la voz, la palabra que expresamos no es fiel a lo que siente nuestro  cuerpo y nuestro corazón, estamos engañando a nuestra verdad. Esto es,  engañarnos a nosotros mismos.

Cuando nuestra verdad se adapta a la verdad que quiere el afuera estamos amordazando nuestra verdad. Esto es,  oprimirnos a nosotros mismos.

Y cuando la verdad se encierra o se entierra,  esto es morir en vida.

Cuando hablo de este derecho,  no hago referencia a que la verdad sea una norma, un tratado, un concepto, una idea, una teoría, una religión, digo que la verdad en este caso es,  el Ser. La verdad de quién soy en esencia.

Muchos de nosotros, de niños, nos hemos sentido  “obligados” a responder a las verdades de los adultos, tanto en el plano emocional como social-profesional y para hacerlo tuvimos que silenciar la voz de nuestra alma.

El yo emocional y social que hemos construído a partir de la experiencia infantil se convierte en la identidad sustituta que tapa nuestra más profunda verdad. De este modo, nuestra voz,  no cuenta con un cauce fluido capaz de manifestar con pureza, la emoción, la necesidad, el deseo, las ganas, las motivaciones, los gustos, los pensamientos, los sueños, el anhelo y el propósito que nuestra alma trajo tanto a nivel de servicio como afectivo.

Y así pasamos a ser los profesionales que determina la familia o el mercado laboral y en la vida afectiva, ocupamos los lugares afectivos que supieron ocupar papá o mamá.

El camino que nos lleva a observarnos y a  tener la valentía y el coraje de reconocer cuántas veces nos mentimos a nosotros mismos para complacer a los demás, por dependencia, por miedo, por conveniencia,  es uno de los recursos que nos conduce a liberar nuestro ser esencial.

La libertad de espíritu se consigue cuando estamos dispuestos a ser fieles a la verdad que brota de nuestro interior. Cuando acomodamos nuestra verdad a circunstancias externas estamos mintiendo,  anulando, rechazando,  abandonando el ser esencial que tenemos dentro y nos convertimos en los dictadores de nuestra propia alma. En este acto se silencia la vida.

Cuando por el contrario recuperamos la dicha que la vida nos ha dado sin límites y nos entregamos a fluir con nuestro río interno,  la libertad de espíritu se hace cielo en la tierra y la alegría de Ser se convierte en  el regalo más precioso que nos damos y le damos a la existencia.

Los invito a ver esta serie de videos que hemos elegido para mostrar cómo este escrito se traduce en una historia real. Aunque está en ingles, las imagenes hablan por si solas.

Mi corazón los abraza y los acompaña en este viaje.

Carina Tacconi


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7 Respuestas a “El derecho a la expresión de nuestra verdad, la expresión del alma.

  1. Cada palabro vibró en mi cuerpo, la verdad brota por salir y esta vez estoy decidida a dejarla salir, a mostrarla…………Gracias Cari por traémela de vuelta Gracias

  2. Mi niña te abraza y te agradece!!! muchas veces me encontre con la garaganta tensa y un miedo intenso a seguir mi corazón.
    Camino día a día en el proceso de integrar y abrazar “mi verdad” y vos sos una de las personas que me acompaña en ese camino de libertad y amor.

  3. Si supieras Carina, cuanto me acompañás, tanto bien que me hacen tus palabras!! Toda mi vida busqué “la verdad”, pero cuando uno aprende a verla, cuando nos sabemos imperfectos y nos reconocemos así como tales dejamos de mentirnos a nosotros mismos, no creo que haya algo más triste que eso. Una vez más me emocioné hasta las lágrimas!! Gracias
    PD: Excelente película que no deberíamos dejar de mirar de vez en cuando =)

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