Los niños “Emisarios del Amor”

Dedicada a Ángel

 Era el medio día de un día especial, venía de una sesión donde quedaba más claro que nunca la potencia y el sentido que nace en mí,  cuando me conecto con el dolor de un  niño y de una mujer.

Me disponía a almorzar, buscaba un lugar tranquilo para escribir en mi diario lo intenso del trabajo que había estado haciendo,  pero no lo encontraba.

El tiempo del que disponía en ese momento se me terminaba y el lugar estaba repleto.

Como por arte de magia, una mesa se desocupó, el cielo parecía estar ofreciendo su ayuda.

La tranquilidad que buscaba cedió su paso a la necesidad de almorzar y escribir.

Pronto descubriría que mis planes se chocarían con lo que el universo me tenía preparado.

Elijo qué comer y cuando me dispongo a acomodarme, me atrapa  el llanto silencioso y eterno de un niño.

Estaba sentado en una mesa pegada a la mía,  en un segundo su llanto y el mío se hicieron uno.

Su mamá lo miraba duramente, muy duramente y le decía repetidamente:

– Estoy esperando que hables.

Le miré sus manitos delgadas, sus deditos flacos y largos que sostenían una papa frita que nunca pudo llevar a su boca.

Sus ojos miraban fija y firmemente a su mamá, sus ojos derramaban dolor y pedían a gritos compasión.

En ellos había una catarata interminable de lágrimas que no paraban de salir y salir, las lágrimas que nacían y se multiplicaban con cada palabra dura que seguía derramando su madre.

A esta altura yo lloraba como él, pero por dentro. Miré hacia el vacío y le pregunté a la vida:

– ¿Para qué me mostrás esto?

Volví a mirar a “Ángel”, así decidí llamarlo, eso era lo que yo veía en él.

Sus ojitos no dejaban de mirar los ojos de su mamá.

Me maravillaba la fortaleza de su corazón  para seguir conectado tan firmemente y constante a la fuente que le producía dolor.

Su garganta estaba oprimida…yo la sentía…la madre lo presionaba a hablar y él no podía.

Haciendo un esfuerzo enorme logró decir:

– Es que no puedo hablar.

Me alegré enormemente que pudiera expresar su verdad!!!  Me emocioné, agache la cabeza y me puse a llorar escondiendo mi rostro entre mis manos.

El seguía llorando y en ningún momento despegaba sus ojos profundos de su madre, parecía casi una estatua salvo por la expresión dolorosa de su rostro.

La madre seguía diciéndole:

– Estoy esperando que hables

Con esfuerzo logró decir:

– Hice una macana en el colegio.

Y la madre se le lanzó con una serie de preguntas que hasta yo sería incapaz de contestar. Paralizado recibía la desesperación de su madre.

Yo sentía unas ganas infinitas de abrazarlo, de decirle que era un tierno, travieso y hermoso niño…como todos los niños, pero no lo hice.

Por un minuto me sentí ese niño, incomprendido haciendo cosas que esta sociedad no aprueba y sin siquiera saber por qué no las aprueba y por qué extraña “razón” a él le sale hacerlas, padeciendo, luego de perder el control, el dolor de la ira, la furia, la frialdad, la distancia, la dureza implacable, el castigo, la desconexión emocional de la persona de la que más depende y ama, su mamá.

Por un minuto me sentí esa madre, dura, implacable, impotente, oprimida e insegura, presa de exigencias y mandatos sociales, cargada de miedo, culpándose por no ser capaz de educar a ese hijo a imagen y semejanza de lo que este sistema espera. Desconectada de su sensibilidad, instinto, ternura, compasión.

El dolor en sus dos versiones me tocaba, el endurecido y enfurecido y  el blando y fluyente. Yo podía reconocer ese dolor en mí,  eran míos también. Fui madre y niño.

No pude más, me paré y fui al auto con todas las ganas de gritar el dolor, llorar el dolor, cantar el dolor pero no pude hacerlo.

Una persona me preguntaba si desocupaba el lugar del estacionamiento, el semáforo y la retirada de mi hijo por el colegio le fueron quitando espacio a mi necesidad.

Otra vez sentí y recordé el dolor que produce el desencuentro  entre dos personas que se aman,  como sufren y pueden amarse…

Me dije:

Todos tenemos en nuestro interior ese lugar cargado de Amor, blandura, ternura, inocencia, vulnerabilidad, capacidad, necesidad de conexión, entrega y presencia.

Y todos en mayor o menor medida tenemos Muros que nos alejan de él.

Los niños están aquí para ayudarnos a derribar esos muros que nos alejan del amor que somos, de ese lugar interior que todos anhelamos encontrar y habitar.

Los niños están en ese lugar, son ese lugar pero muy pronto los vamos llevando al lugar duro en el que estamos nosotros. Los obligamos sin saber a que construyan sus propios muros.

Las lágrimas de Ángel, ese día,  lograron derribar parte de  mis muros pero no los de su mamá, no ese día en ese momento. El desencuentro permaneció intacto hasta el momento que me fui.

Rápidamente entendí lo que me quería decir la existencia:

Los niños, son emisarios del amor,  llegan para ayudarnos a romper nuestros muros.

Las mujeres (madres, amas de casa, profesionales de la educación, la salud, terapeutas, Todas) necesitamos honrar, cuidar, sanar nuestra sabiduría femenina, romper los muros que nos alejan de ella, construir autosostenes que nos permitan vivir con nuestra verdad.

Somos una pieza clave en la revolución del amor, los niños nos guían y  esperan,  el universo nos apoya.

Carina Tacconi

Para la educación del ser

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14 Respuestas a “Los niños “Emisarios del Amor”

  1. GRACIAS CARI POR COMPARTIR ESTA HISTORIA ME VEO EN TI , YA QUE ME PASA A MENUDO , ME DESARME EL LLANTO DE LOS NIÑOS AHORA ENTIENDO !!!!!! GRACIAS!!!!!!!!!! BENDICIONES PARA TI

    • Tu llanto, mi llanto, el llanto de un niño o de un hombre desarmado…existe alguna diferencia cuando estamos en el corazón?
      La vida me ha mostrado que no, que ahí en el corazón somos todos iguales. Gracias a vos por recibir

  2. Uau…sin palabras…sólo lágrimas de entendimiento hacia algunos días de mi vida, junto a mi hija ya de 3 años, compartiendo y acompañando su crecimiento con amor y respeto.

  3. Lo que relataste me hizo pasar por varios momentos de mi vida…los niños son nuestros maestros, estàn llenos de amor. Gracias Cari por esta enseñanza,

  4. gracias…sin palabras …justo en todo sentido

  5. Tal cual lo expresan tus palabras Cari, gracias por compartir tu sentir. Que logremos derribar los muros q nos separan de nosotros mismos, de nuestra Esencia Divina, que abramos los ojos del corazón y co-creemos el mundo de paz, amor y prosperidad q anhelamos!! Namasté!!

  6. Simplemente : Gracias!! =)

  7. Esta historia me emociona hasta las lagrimas…gracias Cari por compartirla y aportar a la conciencia. Los niños son grandes maestros que nos muestran el camino del amor.

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