Archivo mensual: enero 2012

Vivir desde el ego la única causa de sufrimiento

El dolor es la expresión del alma hecha cuerpo cuando no puede expresarse con libertad, experimentar el amor que es y concretar su propósito, única causa de verdadero sentido en esta vida.

La tristeza es la emoción que aparece cuando perdemos algo querido o necesitado.

El sufrimiento es el resultado de la lucha interna entre el yo falso y el alma.

La depresión es un alma que intenta expresar su impotencia frente a un ego que la daña y no la deja desplegar su divinidad en la tierra.

Dentro de cada uno de nosotros vive  un aspecto  eterno, divino, infinito,  nuestro ser  Esencial, y un aspecto que tiene una forma definida más visible,  que es nuestra personalidad.

La personalidad, que vamos construyendo  con la guía  del mundo externo, es el instrumento a través del cual el Ser puede  manifestarse o puede permanecer en el encierro.

El tipo de educación que hemos recibido, tanto de nuestros padres como de las instituciones no está orientado a facilitar el autoconocimiento, la conexión con la  verdad intuitiva, emocional, sensitiva, el reconocimiento y uso de los derechos universales del ser, el reconocimiento del poder personal y el ejercicio de la libertad responsable. Todo lo contrario.

Esta ausencia sumada a las características avasallantes e imponedoras del sistema educativo,  dan como resultado la construcción de una personalidad adaptada para servir a la verdad que impone el afuera.

Para poder hacer esto el niño, joven, adulto,  ha de buscar maneras de oprimir al ser esencial y con esto, su verdad. Para ello irá creando una personalidad mental cargada de mandatos y creencias limitantes, que terminará siendo una estructura que sofoca, tapa, reprime, limita y  lastima al verdadero ser.

Al  alejarse cada vez más la personalidad de la Esencia se produce la gran enfermedad del hombre, el desconocimiento de sí mismo. Cuanto mayor sea el desvío mayor es el grado de sufrimiento, mentira, ansiedad, vacío, depresión y violencia.

Una personalidad que bloquea la manifestación del Ser esencial es la única y principal  fuente de violencia, considerando como tal,  todo lo que impida la vida y la manifestación de lo que de verdad Es.

Con esta realidad interna, salimos a la “vida” y  reproducimos esta matriz en el mundo externo.

A la violencia estructural interna, se sumará luego,  la violencia estructural externa,  manifestada en los sistemas creados para organizar la vida del hombre.

Cada vez, sé hace más visible la necesidad de  transformar la  educación actual y esto es una tarea más que posible. El primer paso requiere que el adulto (madres, padres y maestros) transformen y recreen su propia personalidad.  Esto supone entrar en un proceso que  posibilite ir reconociendo las creencias limitantes que oprimen la manifestación plena de su ser esencial y entrenar la liberación.

No se necesitan leyes ni permisos externos para la transformación, se necesita que nos  apropiemos de nuestra propia vida, de nuestro propio poder y que nos comprometamos con nuestro proceso de transformación.

ESTA TRANSFORMACIÓN ES LA QUE TRANSFORMA EL SISTEMA. Solo si podemos transformarnos,  el sistema se transformará por añadidura. Y todos contamos con el poder para hacerlo. La evolución de la sociedad será un espejo de la evolución que como hombres hayamos alcanzado.

Estamos invitados en este tiempo a ampliar la conciencia para poder ver más allá de lo que a primera vista se ve,  e intentar así crear alternativas y propuestas educativas en las que la esencia encuentre un canal e instrumentos para la expresión libre,  responsable, constructiva, intuitiva y genuina.

Estamos invitados a recrear nuestra personalidad de modo tal que deje de ser un instrumento interno, destructivo y opresor para convertirse en el mejor servidor del alma, del ser.

Detrás de toda forma impuesta está la esencia que buscará siempre manifestarse. Las manifestaciones de sufrimiento humano que hoy vemos en los niños, jóvenes y adultos,  son modos de expresión de un sufrimiento interior que ha alcanzado grados de intensidad insoportables. Las adicciones son intentos desesperados e ineficaces que buscan apaciguar este profundo dolor.

Lo mejor que podemos darle a nuestros niños,  es guiarlos desde la temprana edad, en la construcción de una personalidad que sea funcional al ser esencial que habita dentro de ellos mismos. Una personalidad que les permita ir expresando lo más verdadero de sí mismos y de ese modo ir  desplegando su potencia de una manera constructiva y amorosa. Pero esto no podremos dárselo si los adultos no hacemos esta tarea primero con nosotros mismos.

Vivir desde el ser, es bajar el cielo a la tierra,  única causa verdadera de dicha, alegría y plenitud que como humanos divinos podemos experimentar. Este es el mejor regalo que le podemos dar a nuestros niños y a la existencia. Lo único que nos puede liberar del juego absurdo del sufrimiento.

Por Carina Tacconi para la Educación del Ser

Para verl video adjunto sigue este enlace

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=N_MiKs1hIqA

Emoción: agua que impulsa la vida

Taller intensivo 20, 21 y 22 de Enero

 Montevideo 1876, San Isidro.

 La emoción es la fuerza, el impulso, la expresión más pura de energía vital que nos ha dado la existencia para avanzar en el camino de la vida.

La emoción es una manifestación maravillosa y cada uno es responsable de cómo la use y del cauce que le dé pero no es reprimiéndola, excluyéndola, controlándola, manipulándola o bloqueándola como aprenderemos a integrar y hacer evolucionar esta manifestación de nuestro ser.

Con la intención de facilitar un proceso a través del cual cada persona recupere el contacto con su energía vital, su potencial emocional, proponemos:

¿Qué aprenderás?

A conectar y liberar el potencial emocional.

A reconocer la propia energía vital. A sentir los efectos que produce el bloqueo y el libre fluir.

El derecho natural a sentir. ¿Qué produce la anulación de este derecho?

A descubrir las creencias, los mandatos y patrones emociones heredados que oprimen tu potencial. A liberar las emociones puras – a reconocer las construcciones emocionales.

A descubrir los miedos de tu  niño interior. A reconocer el papel del dolor en el proceso evolutivo espiritual.

A diferenciar el amor del miedo:  Diferencias entre formas amorosas y fuente amorosa.

A descubrir la sabiduría del miedo y el enojo. A descubrir el miedo del ego-Miedo del alma.

Enojos del ego-Enojo del alma.

 Modalidad de trabajo: vivencial-teórica.

Facilitadora: Carina Tacconi

 DíasComienza el viernes 20 y finaliza el domingo 22 de Enero

Horarios por día:           Viernes 20 de 18:00 a 20:00 hs

                                                                    Sábado 21 de 10:00 a 17:00 hs

Domingo 22 de 10:00 a 16:00 hs

                           Cierre de inscripción lunes 16 de enero.

Niños y jóvenes violentos, otra mirada.

Niños y jóvenes violentos, otra mirada.

Por Carina Tacconi para la Educación del ser.

Vivimos en una sociedad violenta en la que el mal trato pareciera ser la forma  corriente.  Incluso detrás de normas de convivencia socialmente aceptadas,   se esconden grados de abuso y desconsideración de las necesidades humanas básicas,  por demás lastimosos.

Exigencia, autoritarismo, abuso de poder, insultos, mentiras, intolerancia a la diferencia,  manipulación, discriminación, exclusión, incapacidad para aceptar e integrar el sentir del otro, desigualdad de condiciones,  están a la orden del día.

Nuestras conductas están reguladas por normas y patrones que  violentan hasta los principios más sabios que la naturaleza nos otorgó para cuidarnos.

Escuchamos y validamos con rigurosidad los mandatos,  las creencias opresoras, los deberías, las costumbres arraigadas más que nuestra verdad esencial,  nuestros sentimientos, emociones,  sabiduría corporal,   nuestra voz interior.

Presos y encadenados de formas abusivas cedemos nuestra libertad de espíritu a estructuras opresoras que condicionan nuestro ser.

Organizados para correr, como máquinas insensibles,  en una carrera enceguecida en la  que el propósito principal está centrado en el tener: títulos, conocimientos, confort, éxito, recursos materiales, idiomas, posiciones sociales y una ilusoria seguridad.

Oprimidos por aquello que llamamos “lógica”, esa parte de nosotros mismos y del afuera que se encarga de recordarnos cómo deben ser las cosas,  nos olvidamos de sentirnos, bloqueamos el  deseo genuino, las ganas  naturales, el disfrute, la pasión, el entusiasmo por la vida, el gozo, la alegría de Ser y de vivir.

Creamos una sociedad violenta, violentamos nuestra alma y  les damos a los niños la misma violencia en todas sus posibles expresiones y manifestaciones. La mayoría de  las veces sin darnos cuenta puesto que estamos habituados a tratarnos y a vincularnos así con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.

Pero luego se escucha por ahí, cada vez con más frecuencia, “los niños y jóvenes están terribles, violentos, irrespetuosos, cuestionadores, mal educados, hiperactivos, desconcentrados, apáticos, compulsivos, insatisfechos, crueles, déspotas.”.

En estas apreciaciones probablemente hay una parte de verdad pero se manifiestan desde un lugar lleno de descrédito, incomprensión, abandono, soberbia, menosprecio, falta de compromiso y sobre todo,  una profunda falta de responsabilidad adulta.

Yo me pregunto y los invito a que me acompañen en esta reflexión: ¿Es en los niños y jóvenes donde comienza la cadena de violencia? ¿Dónde aprendieron  a reaccionar así? ¿Por qué lo hacen? ¿Qué motiva estos modos y de actuar y de sentir?

Hoy en día podemos ver madres y padres que corren detrás de puestos importantes, carreras de grado y post grado que garanticen mejor nivel económico y reconocimiento social pero que no han aprendido a conectarse con ellos mismos en profundidad. Conocen del mundo externo más que de su naturaleza, de su ser, vacíos de amor.

Madres y padres que corren intentando garantizar  las necesidades básicas impulsados por el miedo,  viviendo la vida como una  lucha por la superviviencia, cargados de ira, dolor y frustracción.

Familias cuyo núcleo está constituido por parejas donde ser socios es más importante que ser amantes, en las que los lazos están sostenidos en más acuerdos comerciales que contacto, ternura, deseo, compañerismo, comunión, aceptación, verdad, amor.

Está lleno de adultos que carecen desde la cuna de aquello que nos sostiene de verdad en la vida: el amor, la compañía genuina y respetuosa por lo que sucede de la piel para adentro, el aprecio y el reconocimiento por lo que uno Es como persona, despojado de títulos, bienes materiales y demás adornos.

En este contexto viven los niños de hoy,  algunos más comprendidos otros más abandonados. Expresan su tristeza y sufrimiento como pueden, descargando parte de la violencia que reciben a las mordidas, golpes, insultos, rebeldía, otros con menos fuerza se enferman, otros se despegan de esta realidad quitando su atención de lo que no los incluye, comprende o los lastima emocionalmente, otros volviéndose tan activos que logran no parar y con esto no sentir, y algunos con un sentimiento de apatía que toca la depresión, chicos medicados, adictos a la tecnología, al sexo, al alcohol, al tabaco, al éxito todos formados a imagen y semejanza de la sociedad que supimos construir o aceptar con sometimiento y sumisión.

Yo no siento, pienso, ni creo que los niños sean violentos, por el contrario,  creo que son los seres más puros, vulnerables, sensibles que habitan esta tierra y que expresan,  como pueden, su enojo y tristeza por tanta violencia estructural recibida, por tanta exigencia, por el arrebato a su derecho  a ser quién de verdad y esencialmente son.

No  escuchamos, ni respetamos  sus necesidades e intereses genuinos,  les pedimos que vivan en un ritmo que resulta deshumanizado hasta para los adultos,  los obligamos a inclinar sus intereses según la conveniencia del sistema económico y  usamos métodos manipulativos y discriminatorios para el que atenta  salirse de lo establecido o no logra encajar en esta dura maquinaria.

Los adultos confundimos instruir o formar con genuina educación y reaccionamos frente a las “carencias” de los niños con una soberbia llena de ignorancia emocional, imposiciones, autoritarismo, es decir,  con más violencia.

¿Cuánto sufrimiento infantil nos va a costar darnos cuenta y aprender? ¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿Qué propósito perseguimos con cada cosa que hacemos? ¿Cuánto de ese propósito se basa en la verdad de la mente y la conveniencia y cuánto en la verdad del corazón?

Lastimamos lo más puro que existe en la tierra, los niños.  El daño es tan grande y el sistema educativo tan duro.  Lo único que importa es ver de qué manera se logra que el niño responda como el mundo externo quiere.

Y cuando vemos sus reacciones los criticamos, juzgamos, calificamos, silenciamos  o medicamos. No vemos que aún y a pesar de todo lo que hacemos, ellos nos recuerdan que la ternura, el amor incondicional, la ingenuidad y la pureza aún existen.

Soy parte de esta sociedad,  el sistema no logró dañar mi capacidad de escuchar a mi corazón,  cuestionar intensamente lo que me daña y abrazar lo que me ayuda a desplegar mi potencial y a ser mejor Ser humano.  Esta misma capacidad es la que me lleva a  observarme e intentar sanar el dolor de la violencia recibida y en paralelo me encuentro con el enorme desafío de cambiar los recursos internos con los que  camino por esta vida. Mientras camino me reeduco y en este proceso la brújula externa más sabia la he recibido y  recibo proviene de mis hijos y de todos los niños que he conocido.  Su sensibilidad, su corazón, su liviandad, su capacidad para experimentar la vida como un juego, la simplicidad,  me regresan a la parte más sabia que habita en mi, mi niña interior, mi alma pura. Ellos son para mi ,  definitivamente,  los maestros del corazón.

Por eso, y porque mi vocación está ligada a los niños, quizás me he decidido a escribir esto con el fin de compartir mi manera de ver esta realidad y  en un intento de escuchar y dejar que se exprese el corazón que se me agita  cada vez que siente y ve a un niño sufriendo.

Como adultos nos toca elegir, desde que punto de vista queremos ver y acompañar a nuestros niños. Evaluar a diario, mirando en sus ojitos de cielo y escuchándolos profundamente con el corazón, quizás ese sea el comienzo de nuestra transformación y por qué no,  de la transformación de la sociedad que tenemos.

Con Amor Cari para todos los niños del mundo que habitan en cuerpos adultos.

Te invito a mirar este video y a dejarnos tu reflexión.

Saludos de Fin de Año

Diary of a (not so) single mum: Feliz Año Nuevo | http://thesinglemumdiaries.blogspot.com/2010/12/fe...

Qué hermosas palabras Carina! voy a tomar algunas de ellas para compartirla con mis seres queridos. Están tan bien puestas que sintetizan mis deseos también. Gracias por enviarme este hermosísimo mail, y yo también te abrazo desde lo profundo de mi corazón!

Poly

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GRACIAS CARINA! TE FELICITO POR TU NUEVA “HIJA”!! TE DESEO UN MUY BUEN AÑO, CON MUCHA ENERGÍA!!
UN BESO.
VIOLETA
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RECIBO CON MANOS ABIERTAS Y TODO MI AMOR,… PARA QUE SE SIGA EXPANDIENDO…

CARI,.. NO TENGO PALABRAS PARA EXPRESAR MI AMOR HACIA TU SER,…
AMIGAS DEL ALMA
ANDREA
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Gracias por brindar tu sabiduria!!
Gracias por iluminarnos!!
Gracias por tu trabajo!! Haces mucho Bien a este mundoGaby

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! Que lindas palabras Cari ! Y que suerte que este proyecto tuyo se está llevando adelante.
Un muy feliz 2012 para vos y tus chicos
Un beso


Amalia
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Gracias Cari, primero por ser como sos, con gente como vos el mundo avanza
para mejor …. y tambien porque me encanta compartir el año con
nuestros hijos
Lo mejor para el 2012 y para tu nueva hija !!!
beso grande
flor
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Q el camino de nutrición q comenzaste este año se multiplique !!!!
Felicidades y mucho amor
Nora
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GRACIAS POR ESTAR Y COMPARTIR LOS SUEÑOS. MUY FELIZ AÑO!!!!
maria alejandra miguez
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Se que esta gran hija, que ha venido al mundo seguirá dando frutos gracias al corazón de tu propio amor al bien que está dentro tuyo. Por eso es mi deseo que tengas un Gran Año y que el Ser que tu eres siga emanando lo mejor para esta Gran Vida que te Acompaña.

Feliz Año Nuevo Carina para vos y para todos los que te rodean.
Jorge
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