Archivo mensual: junio 2012

¿Cómo se recupera la conexión con la libertad de espíritu?

Una vez que empiezas a conectar, a escuchar y a liberar a tu ser “sintiente”, te encuentras frente a la tarea que te ayudará a aprender a ordenar, encauzar y manifestar esa energía que brota de tu interior en el mundo externo.

Tienes al niño. Tienes a la madre que lo ama incondicionalmente y le da derecho a la vida. Ahora toca dar nacimiento al padre interior.

En esta etapa del proceso, el ego tiene la hermosa tarea de recordar, experimentar y aprender su función de servidor del alma y, al mismo tiempo, soltar la función controladora, manipuladora, opresora y limitadora que hasta ahora ejerció.

Al niño puro y libre de espíritu, le toca conectar y nombrar sus necesidades genuinas (físicas, emocionales, mentales y espirituales), sus ganas, sus deseos profundos, aquello que ama, lo que quiere, lo que sueña, lo que anhela; esta vez, libre del miedo al rechazo, de las presiones, y condicionamientos externos.

Al ego -el padre divino interior- le toca encauzar esa energía para que se despliegue y tome forma en el mundo externo, concreto, material.

Sin un padre interno, que adquiera el coraje y la firmeza de acompañar al niño a expresar su esencia y su verdad, el alma no podrá manifestarse en la Tierra.

Si el padre interior (el ego) sigue con su aspecto más oscuro y frente a los deseos del niño (el alma)  aparece nuevamente con creencias mentales limitantes que vuelven a oprimir, a descalificar, a controlar y a limitar la expresión, el alma no podrá encarnar en la Tierra. Frente a esto, el niño interior podrá sentir dolor e impotencia y, a veces, hasta resignación. Cuando esto sucede, pierde las ganas de vivir. Este estado aparece como apatía o depresión. Lo que saca al niño de este encierro es el permiso para expresar la ira por ser limitado y el dolor por ser oprimido por su padre. Sin la expresión de la ira, el niño no conecta con su fuerza interior que luego se hará firmeza del alma en la Tierra.

Esta es tu tarea. Reconoce claramente lo que sientes, lo que quieres en lo más profundo de tu ser. Cuestiona las creencias de tu padre interior y recréalas a la medida de tu alma. Busca lo que de verdad es importante y verdadero para ti. No renuncies a tus sueños. Recupera la conexión pura con la fuerza de tu espíritu libre. Anímate a cuestionar, dudar, transformar las creencias que limitan la expresión de la verdad de tu corazón. No hay nadie que pueda sanar tu masculino por ti. Tú tienes el permiso y el apoyo de la existencia para ser quién sientes ser; no necesitas el permiso de nadie más.

Cuando tú eres fiel a tu niña, a tu niño, a tu alma, al Cielo en la Tierra, la vida te es fiel. Siempre.

Comienza a probar y, si lo sientes, luego me cuentas

Carina Tacconi. La educación del ser

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¿Cómo sano a mi niña o niño interior?

Cierra tus ojos. Entrega el peso del cuerpo a la bendita tierra que te sostiene. Respira suavemente, sin esfuerzo, hasta llegar a despertar y nutrir toda tu columna.

Comienza a mirar hacia tu interior, despacio y suavemente. Conecta con los aspectos de ti mismo que hasta hoy has rechazado: el aspecto inseguro, el aspecto dependiente, el aspecto duro, el aspecto sensible, el aspecto oprimido, el aspecto avergonzado, el aspecto iracundo, el aspecto solitario, el aspecto indiferente…

Abre tu corazón con la respiración, sin esfuerzo, suavemente, tiernamente… Mira a tus aspectos como si fueran niños desprotegidos y abandonados… Míralos con el corazón. Quédate en la quietud. Sólo respira y produce cada vez más amor en tu corazón sin dejar de mirar a tu niña o a tu niño…

No pretendas cambiar a esos aspectos; acéptalos incondicionalmente. Solo entrégales tu mirada amorosa, tierna, compasiva, esa que va creciendo en amor a medida que te conectas con tu niño abandonado…

Y observa qué hace tu niño cuando comprueba que no está más ni solo ni abandonado; que te tiene a ti a su lado -madre y padre- para alentarlo en sus verdaderos sueños, para que adquiera confianza en sus posibilidades, para cuidarlo, a la vez que aprendes a amarlo incondicionalmente, a darle todo lo que necesita para que recupere su derecho a ser quien de verdad es; su derecho a sentir; a hacer a su modo (es decir, a crear desde su origen); a amar; a expresar la verdad de su corazón sin miedo; a Ver; a seguir sus sueños; a VIVIR!!

El niño interior te abre la puerta para ir a jugar, cantar, bailar, reír, crear, amar; para Ser el que eres en esencia. Sólo necesitamos abrirnos a activar la capacidad que todos tenemos de amarlo  incondicionalmente, en cada una de las verdades que trae, con cada una de sus heridas, con sus verdaderos dones y deseos, es decir, aceptando quién de verdad Es.

Simplemente ama a todas tus partes -todas- y descubrirás a tu propio Dios interior. El niño te ayuda. El niño te alienta con cada una de sus heridas, con cada uno de sus dolores, con cada uno de sus sueños y anhelos profundos.

Haz este ejercicio y, si lo sientes, cuéntame qué ha pasado con tu hermosa niña o tu hermoso niño interior.

Te acompaño con amor incondicional.

Carina Tacconi. La educación del Ser

Sostenerse en los sueños

Cuando el alma empieza a imponerse al ego los procesos que se viven son intensos, todo lo que armamos hasta el momento se cae, se desestructura, el agua te inunda y solo toca entregarse a que la vida te lleve. En esa pérdida absoluta de poder  del ego, esa renuncia impotente, radica el mayor acto de entrega y fe a la existencia.

Como humanos empezamos a caminar la etapa más fuerte y evolutiva que podemos atravesar.

Morir para renacer, no resulta ser un proceso que concuerde con las ilusiones acerca de la felicidad en base a la negación del dolor, los egos disfrazados de amor, las vivencias que nos cuentan en las películas y que esta sociedad tan bien nos ha vendido. Es por ello que se experimenta una profunda soledad, la soledad del alma que no se recuerda aún.

Hay momentos en este camino en el que  todo parece derrumbarse y aquello que una vez tenía sentido deja de tenerlo. Es allí en esos momentos   donde recordar el propósito que el alma trae, ser en la tierra el amor incondicional que es en el cielo, es lo único que de verdad  sostiene el viaje. De lo contrario, qué sentido tendría para el alma vivir semejante experiencia.

Entrar a iluminar la oscuridad que habita dentro de nosotros para reconocer la ignorancia que como humanos hemos experimentado en relación al Amor es el acto espiritual más profundo y verdadero.

El amor incondicional hacia tu niña, niño, el amor a la humanidad encarnada en el propósito de tu alma al servicio del plan divino de luz y el amor incondicional a tu compañero de vida.

Esto es posible, mi alma me lo dice a cada instante, y mi alma nunca me ha abandonado, jamás.

Cierra los ojos, y en los momentos en donde pareces morir, aferrate al sueño del amor incondicional hacia ti mismo, hacia la humanidad y hacia ese compañero almico que te está buscando sin cesar.

Carina Tacconi. La educación del ser.

Madre interior, padre interior, niño interior

Cuando la vida nos invita a dejar de vivir desde la verdad del ego para pasar a vivir desde la verdad del corazón, del niño, del alma, todo se transforma porque se transforma el que soy. Dejar el yo mental, para ir en búsqueda de mi yo esencial es el salto evolutivo más intenso, profundo y maravilloso que como humanos podemos dar. La transición comienza con una sensación de falta, de insatisfacción, de vacío que algunos experimentan como depresión, desgano, apatía. La falta de ganas, deseo, entusiasmo aparecen más fuertes que nunca y con ello la falta de fuerza para sostener trabajos, vínculos, costumbres que antes se sostenían desde el deber o por miedo a la soledad, al rechazo, al abandono, a la exclusión y a la discriminación. Caos, desestructura, transformación, liberación de emociones, estados, verdades que antes eran controlados y tapados empiezan a emerger. Todo esto es Energía de Amor regresando a la vida. La emoción que experimenta el cuerpo emocional, el niño interior en este proceso es fundamentalmente de miedo, enojo, ira. Es, este escenario interno, en el que brotan a borbotones bocanadas de amor lastimado, el propicio para construir la madre y el padre interior capaces de acompañar con amor incondicional todo lo que sucede. Lo que más entorpece este proceso es la aparición de un culpador, un negador, un descalificador, un controlador, un alarmador, un rechazador, un cambiador de lo que ES. La actitud más facilitadora se da cuando dejamos que pasen por el cuerpo de manera fluida todos esos estados, emociones, sensaciones, recuerdos, intuiciones, etc. La madre interna acompaña con aceptación y amor incondicional. El padre con una observación abierta y sensible capaz de descubrir, legitimar, organizar y manifestar en la tierra la Verdad que nace. Madre, femenino, corazón, amor incondicional. Padre, masculino, ego, mente racional al servicio del alma cambia de ser opresor a ser el servidor y protector que acompaña para que la verdad del corazón se manifieste en la tierra y con libertad. Madre interior, padre interior, niño interior unidos cada uno recuperando su lugar divino. Carina Tacconi. La educación del ser