Archivo mensual: noviembre 2012

El proceso de aprender a confiar en la manifestación de tu niño, de tu alma.

Cuando mi niña renació, y mi alma se impuso con su propósito después de una crisis muy profunda,  cuando sus mensajes comenzaron a brotar, los dones naturales a surgir, al mismo tiempo que reconocía que la madre, mujer, amiga, profesional que  había sido ya no estaban, viví momentos de extrema vulnerabilidad, miedo y desconfianza.

Me costaba mucho confiar en la que comenzaba a Ser y aún hoy me cuesta.

El proceso de liberación es eterno, una vez que lo comprendemos se hace más fácil de acompañar, pero al principio todo es tan diferente a como nuestro cuerpo mental lo pensaba que la desestructuración te sumerge en un estado de duda y confusión difícil de respirar. Por lo menos así lo he experimentado yo.

Mostrar lo que mi alma quería expresar me sumergía en un estado de vulnerabilidad muy grande y eso me llevaba a encerrarme porque aparecían emociones y mecanismos de defensa que no me resultaban fáciles de experimentar.

Mis ojos y mi corazón,  desde niña,  vieron cosas que muchos no veían. O mejor dicho,  que no había tenido la posibilidad de compartir con otras personas sin sentirme juzgada, inadecuada o incomprendida. Esto me llevó a encerrar muchos aspectos divinos de mí.

Pero la vida es tan generosa, ella  teje esos maravillosos encuentros con personas que sienten al mirarte a los ojos ese Dios-Diosa que vive dentro de ti y ese niño-niña vulnerable que siente miedo a mostrarse por tener en carne viva cada uno de sus heridas. Esas personas que apoyan y alientan y suman fuerza en el difícil proceso de abrazar y honrar el derecho a Ser y Hacer a nuestro modo, esos derechos que nos permiten devolver a nuestro niño a la vida y dejar que se manifieste con su dolor, Verdad y propósito. Hoy tengo la enorme necesidad de decir gracias a todas las personas que me ayudaron y ayudan a confiar en mí niña, en mi alma, gracias a todas las personas que no confiaron porque me ayudaron a reafirmar lo que siento y mi camino, y perdón si alguna vez alguien espero mi aliento y yo no supe darlo.

Con sentido amor

Cari

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Con los ojos del corazón

Resulta un acto de profundo amor hacia nosotros mismos poder reconocer y honrar los aspectos que nos permiten desplegarnos y experimentar la satisfacción  y el gozo. Es así, es un acto de amor maravilloso cuando nuestro yo mental- racional, nuestro ego, logra:

Dejar fluir las emociones que sentimos sin juzgarlas;

Dejar que se expresen los deseos y sueños más profundos sin descalificarlos;

Escuchar la verdad de los sentimientos que experimentamos sin deslegitimarlos o manipularlos;

Reconocer los dones y cualidades naturales que trae nuestra alma sin menospreciarlos;

Darle  lugar y respeto a las intuiciones y percepciones;

Reconocer la sabiduría interna personal sin ahogarla ni compararla;

Pero,  resulta un acto de  inmenso Amor poder reconocer y honrar los aspectos de nosotros mismos que permanecen heridos y aún no han encontrado un canal de manifestación que nos haga experimentar la dicha y el gozo.

En aquello que más negamos, ocultamos, tapamos, silenciamos, abandonamos se encuentra una puerta hacia el más inmenso Amor. Pero al mismo tiempo tomar la decisión de entrar al espacio más herido de nosotros requiere de un profundo Amor incondicional a la Verdad que se libere de él. Una verdad que muchas veces choca con el yo que creíamos ser o que nos mostramos.

Después de todo siento que el Verdadero Amor se experimenta solo si somos capaces de  dejar ser todo lo que Es en nosotros, abrazar el miedo a la verdad y atravesarlo, animarnos a ver aquello que un día ocultamos y silenciamos por miedo al rechazo, a la exclusión, al desamor, a la soledad o al dolor

Con amor

Cari