Archivo mensual: diciembre 2012

Es el deseo de La educación del Ser en este tiempo.

Conexión interior, quietud, silencio, libertad, Amor, Paz, Liberación de las Almas en la Tierra, Alegría, Hermandad.
nene corazon

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21, 22, 23 de diciembre: de luces, sombras y oscuridad.

Vivimos tiempos intensos, el aspecto más silenciado y reprimido de nosotros mismos sale a la vida, a la luz, y lo primero que  surge de nuestro ego es rechazarlo, reprimirlo, apartarlo, negarlo, no querer mirarlo. El ser, el niño interior, se impone y con esta  presencia los patrones opresores que estuvieron siempre  y que impidieron la manifestación de nuestra Verdad esencial hoy se ven más claros, se iluminan por la presencia de nuestra luz interior, nuestro Ser.

El aspecto más divino que un día fue sentenciado a la muerte hoy sale rabioso, una rabia que grita su derecho a la vida, una fuerza implacable que trae la fuerza de la supervivencia. Cargado de un dolor duro pero al mismo tiempo de una energía vital que nos hace recuperar el sentido a la vida.

El yo que diseñamos para vivir entra en pánico, lo invade el desconcierto frente a su presencia,  ve amenazado su “poder” y junto con esto la pérdida de todo lo que ha conquistado. El apego a las cosas materiales, a las formas existentes hace más traumático el viaje.

El yo esencial divino se encuentra cara a cara con el yo mental, el ego. Todo está a la luz de nuestros ojos. Los mecanismos que el ego usó para reprimir y silenciar la expresión de lo más esencial salen frente a la presencia de la luz. Este fenómeno explica el dicho “a más luz, más oscuridad”. El mundo interno se convierte en un  campo de concentración de tensión. El cuerpo duele, para quién lo escucha, nos cuenta lo que está ocurriendo de la piel para adentro.  El sentir Ser está peleando con al deber Ser.

El yo opresor, el ego, usa toda su artillería antes de renunciar a su mecanismo de control y el alma, el ser, sabe que ya no volverá a someterse, a dejar de escucharse, a renunciar a su derecho de manifestarse en la tierra. Ha llegado su tiempo, no está dispuesto a volver a perder su Libertad de espíritu.

Mucho se ha dicho del 21, 22 y 23 de diciembre,  los tres días de oscuridad. Yo no sé si nos quedaremos a oscuras, lo que intuyo y quiero compartir, es que en esos tres días la sombra y la oscuridad se van a encontrar en su máxima expresión.

Hay dos tipos de oscuridad, la sombra es potencial no reconocido, un aspecto esencial de nosotros mismos que ha quedado silenciado,  es Amor, Verdad, intuición, percepción, dones, creatividad, sabiduría, propósito, sentido en estado de máxima pureza.  La sombra, es esa parte no reconocida de nosotros, esa parte que quedó a oscuras durante mucho tiempo, es nuestra divinidad,  es nuestro Dios interior.

La otra oscuridad es fabricada por el hombre, es un aspecto de nosotros mismos,  un yo mental construido sobre la base del miedo al desamor, a la soledad, a la exclusión, a la discriminación, al abandono. Este aspecto que actúa por miedo, busca reconocimiento, valoración externo, poder, es el que con su presencia tapó a nuestro verdadero Ser.

Es por eso que en estos días los invito a registrar, sentir, percibir su mundo interno y a achicar todo lo que se pueda, el yo controlador que nos carga de metas y programas.

Es tiempo de encuentro con nuestra verdad interna, esa que nos permite reconocer nuestra luz y nuestra oscuridad, necesitamos más Amor que nunca. La oración, la meditación, el cuidado a nosotros mismos como seres físicos y emocionales (el descanso, la alimentación, la relajación y la tranquilidad) nos permitirán transitar mejor este tiempo de renacimiento y resurrección. La era dorada se está encendiendo en nuestro interior, nuestro niño está renaciendo en la tierra, esta vez para ser quien de verdad Es.

Con profundo amor

Carina Tacconi.