Archivo mensual: febrero 2013

Amor? amor! amor… Amor.

Estamos viviendo momentos de mucha transformación, crisis, rupturas de estructuras internas que se espejan en las formas que manifestamos externamente.

El concepto de lo bueno o lo malo se va diluyendo para entregarnos rendidos a abrazar lo que Es, más allá de los juicios, de las expectativas que teníamos, los deberías que imponen las formas socialmente aceptadas y los mandatos que la moral heterónoma nos propuso.

La existencia nos está acompañando con una intensidad asombrosa en el proceso de liberación de las almas. Ya nada tiene la rigidez que tenía antes. Todo está en constante movimiento.

El viaje nos muestra todo lo que habita en nuestro interior y si el coraje nos acompaña podremos reconocer que todo lo que existe fuera, existe dentro. Todos somos Todo. Lo que crea y da vida, lo que mata y destruye para que lo nuevo tenga lugar. Aquello que nos engrandece y aquello que nos muestra lo que como humanidad estamos invitados a comprender, integrar y abrazar por más que no “nos guste”.

Muchos hablan de vivir en armonía, paz y equilibrio pero lo que veo a diario es que el esfuerzo por sostener un falso equilibrio supone dejar bajo la alfombra eso que hace años espera ser escuchado, atendido, mirado, integrado, transformado, sanado, liberado. Personalmente creo que el equilibrio no es algo estático, es algo en constante movimiento y que surge como regalo para aquellos que se atreven a navegar en sus polaridades.

Veo a diario la infinita cantidad de formas en la que los seres humanos manifiestan su realidad interna y reconozco que cada vida es una danza única, íntima y personal que guarda una perfección para el aprendizaje que cada alma ha venido a realizar, siempre y cuando tengamos el coraje, el amor interno para reconocernos completos. Que cada momento es perfecto para soltar, romper, y dejar morir la forma conocida, los patrones heredados y saltar al vacío al descubrimiento de la forma nueva que nace en cada paso, con cada latido del corazón y con cada respiración, aunque el pánico nos acompañe.

En este contexto tan caótico, confuso como creativo me pregunté sobre el amor.

¿De qué amor hablamos cuando hablamos de amor? ¿La existencia nos ama y está presente cuando nos pasan cosas agradables, cuando apoya nuestros deseos y nos abandona cuando el dolor golpea la puerta y las expectativas que creamos se diluyen?

Y nuevamente toqué  el Amor más inmenso, sublime y maravilloso, ese que está siempre presente. Ese Amor que toma la forma de abrazo cálido en un momento de profundo dolor y desesperación, ese que cobija y alimenta pero también ese Amor que toma la forma de límite tajante que nos permite abandonar  un lugar que sosteníamos por miedo a la libertad y a la soledad, esa decisión que respeta lo que queremos y nos aleja de quien decía amarnos, ese Amor que se hace despedida y que nos invita a soltar un patrón limitante,  ese Amor que rompe todo y desata una crisis que nos invita a liberarnos de las cadenas internas para ser más fieles a nuestra alma, ese Amor que te deja en una profunda soledad y que te invita a aprender a amarte a vos mismo y nos hace crecer en grados de desapego, entrega y libertad,  ese  Amor que fluye en esa palabra que como un puñal en el corazón nos saca de la ilusión y la mentira en la que estábamos atrapados, ese  Amor que se hace  pérdida que nos permite liberar un dolor nunca antes expresado. Ese Amor que nos ayuda a liberar el Amor que somos, que nos ayuda a soltar lo que no somos y a recordar quién de verdad sentimos Ser a cada paso. Ese Amor que nos lleva a conocer la verdad que tiene nuestra alma para expresarla y compartirla con el mundo cueste lo que cueste.  Ese Amor que  nos ayuda a atravesar el miedo que nos hace permanecer “seguros” en un lugar oscuro cargado de miedo a la libertad. Un amor que abre y libera, rompe y crear, mata y da vida a la vez. Un Amor completo tan inmenso que integra Todo, lo cálido y lo frío, el nido y las alas que nos ayudan a buscar nuestro propio camino.

En este Amor creo. En esa energía que se manifiesta y está presente en todas las formas y que hace posible que con cada muerte dejemos ir lo que no somos y le abramos paso al alma que pide su lugar en esta tierra. Ese Amor que siguiendo la irracionalidad de nuestro corazón,  nos permite crear escenarios evolutivos en los que a veces nos toca jugar el papel de “buenos” y otra el papel de “malos” a la vista de quién aún no Ve.

Y entonces recordé una frase que escuche un día que pedía respuestas a mí alma. “En el alma no hay luz ni oscuridad, en el alma solo hay Amor”, ese Amor que solo se ve y se siente si podemos trascender el modelo mental que nuestro ego espiritual ha  comprado acerca de la forma que debería tener o tomar el amor.

El Amor está en todo, todo está movilizado por el Amor. Amor divino que se manifiesta en el amor humano imperfecto y perfecto a la vez. Porque a pesar de las forma creo profundamente y siento que Todo esconde un maravilloso y sublime propósito divino. La existencia nunca nos abandona, Dios nunca nos abandona.

Desde mi Amor … Carina Tacconi

Te invito a sentir este video.


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