Archivo mensual: octubre 2013

La danza del amor, Amor…

Hay  una dimensión del amor que me lleva a empatizar y entrar en profunda intimidad y conexión con un otro. El dolor humano,  puede ser  la puerta que más directo me lleva a conectar de este modo. Cuando experimento esta dimensión del amor puedo decirte: En tu herida veo, recuerdo y siento mi herida. En este encuentro me experimento uno con vos en el corazón.

Hay otra dimensión del amor que me lleva a comprometerme activa y compasivamente con lo que te sucede,  reconociendo lo que puedo dar y recibir para crear juntos un espacio en el que vos conectes con tu sabiduría o tu omisión. Cuando experimento esta dimensión del amor puedo decirte: En vos me reconozco y me veo, y tengo algo para entregar que  creo puede ayudar. En este encuentro me experimento uno con vos en la acción.

Hay otra dimensión del amor que me lleva a trascender lo aparentemente antagónico. Cuando experimento esta dimensión del amor puedo decirte: veo y siento el universo dentro de ti y de mi, no estas solo, estamos juntos. En este encuentro me experimento uno con vos en nuestra humanidad.

Hay otra dimensión del amor que impulsa y alienta  a soltar lo conocido y seguro para atravesar los miedos que nos separan de nuestra  grandeza y libertad de espíritu. En este encuentro me experimento uno con tu niño oprimido y con tu anhelo de Verdad.

Y también existe una dimensión más profunda y sublime del Amor, aquella donde podemos experimentar el  flujo de Amor, Verdad, alegría y creatividad que somos. Esta dimensión aparece cuando en el proceso de liberación tocamos ese espacio interno que nos conecta con nuestro Ser esencial, nuestra máxima pureza, ese momento mágico en el que llegamos a Ser Uno con Dios. Cuando experimento esta dimensión del Amor puedo decirte: Hay un lugar en tu interior donde habita el Amor que eres y anhelas.

Esta  es la hermosa danza del amor que como almas buscamos experimentar y recordar. Una danza que a veces se presenta chiquita, enorme, a veces parece ausentarse pero que en lo más profundo siempre está latiendo, respirando, eternamente Viva.

La danza del amor, del  Amor. 

Por amor al amor

Carina Tacconi

Y la niña salvaje me rescató

Y la educación del Ser se presentó y  me dijo, será un camino en espiral  y habrá momentos en los que te parecerá eterno y difícil, pero sigue  caminando con fe:

Primero pasa de la conciencia de ego a la de corazón;

Luego de la conciencia de corazón a la de instinto;

Y luego con lo que allí descubras en lo profundo de la tierra, en lo más enterrado de la humanidad, deja que el instinto te vuelva a traer al corazón con todo lo aprendido.

Y en ese rescate, estirando las manos para volver a amarrarme a la vida, en ese camino devuelta a casa, al corazón, mi niña se agarraba de la mano de tu niño, y ellos trayéndome a todos los niños del mundo,  me rescataron.

Niña salvaje, niño salvaje, inocentes, libres y silvestres que tienen al universo en ustedes;

Niña salvaje que solo sabes compartir;

Niña salvaje que sabes que todo es de todos y que todo lo que existe está vivo en ti;

Niña salvaje a ti te amo, te honro, te venero, te canto…  a ti.

Por amor a mi hijos, niños valientes que me acompañan en este camino, por amor a mi niña, valiente y salvaje, por amor a tu niño que sostenía la luz en  la noche oscura.

Dedicado a  Andrés Ubierna.

Escuchar a tu niño interior te retorna a la vida.

Y llega un día,  que una sensación de desgano y cansancio profundo aparece con fuerza en tu interior. No resulta agradable está sensación pero tiene un sentido tan hermoso que solo lo descubrirás si te atreves a entregarte progresivamente a ella.

Cosas a las que le encontrabas sentido y que tenían el poder de dar forma a tu vida, comienzan a perderlo.

Descubres que en tu interior vive, una sutil pero poderosa voz,  que te ayuda a cuestionar a ese “yo” diseñado por las creencias limitantes  que el mundo externo te hizo creer.

Ese “yo” creado a partir de mucho poder intelectual, que trae implícito la acción de engañar a la parte más inocente, pura y vulnerable de vos mismo, a tu niño interior y que le impide su derecho a la Vida, el derecho a ser quién de Verdad Es.

Tu alma sabia, libre,  dentro del cuerpo de un niño interior dependiente lleno de inocencia, de amor, miedo como de necesidad de respeto por su pureza, es engañada por el debe ser, una oscuridad que recibimos en un primer momento de nuestros propios padres y luego del sistema educativo y de la cultura dominante.

Cuando tu niño interior despierte del engaño, aliéntalo, acompáñalo, escúchalo y simplemente déjalo que exprese todo lo que siente, lo placentero y lo displacentero, su cansancio y los suaves impulsos y sentimientos que aparezcan en su corazón.

El volverá a la vida si lo acompañas cuando te pida sentir, jugar,  bailar, liberarse, crear, Ser.

Solo él,  te retornará a la Vida.

Te invito a disfrutar de este hermoso video.

Con suave amor

Cari