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La danza del amor, Amor…

Hay  una dimensión del amor que me lleva a empatizar y entrar en profunda intimidad y conexión con un otro. El dolor humano,  puede ser  la puerta que más directo me lleva a conectar de este modo. Cuando experimento esta dimensión del amor puedo decirte: En tu herida veo, recuerdo y siento mi herida. En este encuentro me experimento uno con vos en el corazón.

Hay otra dimensión del amor que me lleva a comprometerme activa y compasivamente con lo que te sucede,  reconociendo lo que puedo dar y recibir para crear juntos un espacio en el que vos conectes con tu sabiduría o tu omisión. Cuando experimento esta dimensión del amor puedo decirte: En vos me reconozco y me veo, y tengo algo para entregar que  creo puede ayudar. En este encuentro me experimento uno con vos en la acción.

Hay otra dimensión del amor que me lleva a trascender lo aparentemente antagónico. Cuando experimento esta dimensión del amor puedo decirte: veo y siento el universo dentro de ti y de mi, no estas solo, estamos juntos. En este encuentro me experimento uno con vos en nuestra humanidad.

Hay otra dimensión del amor que impulsa y alienta  a soltar lo conocido y seguro para atravesar los miedos que nos separan de nuestra  grandeza y libertad de espíritu. En este encuentro me experimento uno con tu niño oprimido y con tu anhelo de Verdad.

Y también existe una dimensión más profunda y sublime del Amor, aquella donde podemos experimentar el  flujo de Amor, Verdad, alegría y creatividad que somos. Esta dimensión aparece cuando en el proceso de liberación tocamos ese espacio interno que nos conecta con nuestro Ser esencial, nuestra máxima pureza, ese momento mágico en el que llegamos a Ser Uno con Dios. Cuando experimento esta dimensión del Amor puedo decirte: Hay un lugar en tu interior donde habita el Amor que eres y anhelas.

Esta  es la hermosa danza del amor que como almas buscamos experimentar y recordar. Una danza que a veces se presenta chiquita, enorme, a veces parece ausentarse pero que en lo más profundo siempre está latiendo, respirando, eternamente Viva.

La danza del amor, del  Amor. 

Por amor al amor

Carina Tacconi

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La soledad, un camino, una puerta hacia tu Ser.

Tan verdadera siento la expresión: “Somos con el otro”;

como aquella que dice: “cuando en apariencia me encuentro más lejos de tí, más cerca me encuentro y te encuentro”.

Hay una soledad que resulta ser la puerta de entrada al máximo reencuentro con uno mismo, al mismo tiempo que resulta ser  una posibilidad mágica e íntima de encuentro con el prójimo, porque en ese estado de conexión, encuentro a todos en mi.

Cuando experimentamos este tipo de soledad, este estado del Ser, descubrimos que sin ella el encuentro con lo más humano y lo más divino de nosotros, se hace mucho más difícil.

En soledad muero y renazco, en soledad.

Arantxa, dedicado a tí, gracias por compartir este video y despertar el retorno de una suave inspiración que me impulsó nuevamente a escribir.

Con profundo amor

Cari

 

Amor? amor! amor… Amor.

Estamos viviendo momentos de mucha transformación, crisis, rupturas de estructuras internas que se espejan en las formas que manifestamos externamente.

El concepto de lo bueno o lo malo se va diluyendo para entregarnos rendidos a abrazar lo que Es, más allá de los juicios, de las expectativas que teníamos, los deberías que imponen las formas socialmente aceptadas y los mandatos que la moral heterónoma nos propuso.

La existencia nos está acompañando con una intensidad asombrosa en el proceso de liberación de las almas. Ya nada tiene la rigidez que tenía antes. Todo está en constante movimiento.

El viaje nos muestra todo lo que habita en nuestro interior y si el coraje nos acompaña podremos reconocer que todo lo que existe fuera, existe dentro. Todos somos Todo. Lo que crea y da vida, lo que mata y destruye para que lo nuevo tenga lugar. Aquello que nos engrandece y aquello que nos muestra lo que como humanidad estamos invitados a comprender, integrar y abrazar por más que no “nos guste”.

Muchos hablan de vivir en armonía, paz y equilibrio pero lo que veo a diario es que el esfuerzo por sostener un falso equilibrio supone dejar bajo la alfombra eso que hace años espera ser escuchado, atendido, mirado, integrado, transformado, sanado, liberado. Personalmente creo que el equilibrio no es algo estático, es algo en constante movimiento y que surge como regalo para aquellos que se atreven a navegar en sus polaridades.

Veo a diario la infinita cantidad de formas en la que los seres humanos manifiestan su realidad interna y reconozco que cada vida es una danza única, íntima y personal que guarda una perfección para el aprendizaje que cada alma ha venido a realizar, siempre y cuando tengamos el coraje, el amor interno para reconocernos completos. Que cada momento es perfecto para soltar, romper, y dejar morir la forma conocida, los patrones heredados y saltar al vacío al descubrimiento de la forma nueva que nace en cada paso, con cada latido del corazón y con cada respiración, aunque el pánico nos acompañe.

En este contexto tan caótico, confuso como creativo me pregunté sobre el amor.

¿De qué amor hablamos cuando hablamos de amor? ¿La existencia nos ama y está presente cuando nos pasan cosas agradables, cuando apoya nuestros deseos y nos abandona cuando el dolor golpea la puerta y las expectativas que creamos se diluyen?

Y nuevamente toqué  el Amor más inmenso, sublime y maravilloso, ese que está siempre presente. Ese Amor que toma la forma de abrazo cálido en un momento de profundo dolor y desesperación, ese que cobija y alimenta pero también ese Amor que toma la forma de límite tajante que nos permite abandonar  un lugar que sosteníamos por miedo a la libertad y a la soledad, esa decisión que respeta lo que queremos y nos aleja de quien decía amarnos, ese Amor que se hace despedida y que nos invita a soltar un patrón limitante,  ese Amor que rompe todo y desata una crisis que nos invita a liberarnos de las cadenas internas para ser más fieles a nuestra alma, ese Amor que te deja en una profunda soledad y que te invita a aprender a amarte a vos mismo y nos hace crecer en grados de desapego, entrega y libertad,  ese  Amor que fluye en esa palabra que como un puñal en el corazón nos saca de la ilusión y la mentira en la que estábamos atrapados, ese  Amor que se hace  pérdida que nos permite liberar un dolor nunca antes expresado. Ese Amor que nos ayuda a liberar el Amor que somos, que nos ayuda a soltar lo que no somos y a recordar quién de verdad sentimos Ser a cada paso. Ese Amor que nos lleva a conocer la verdad que tiene nuestra alma para expresarla y compartirla con el mundo cueste lo que cueste.  Ese Amor que  nos ayuda a atravesar el miedo que nos hace permanecer “seguros” en un lugar oscuro cargado de miedo a la libertad. Un amor que abre y libera, rompe y crear, mata y da vida a la vez. Un Amor completo tan inmenso que integra Todo, lo cálido y lo frío, el nido y las alas que nos ayudan a buscar nuestro propio camino.

En este Amor creo. En esa energía que se manifiesta y está presente en todas las formas y que hace posible que con cada muerte dejemos ir lo que no somos y le abramos paso al alma que pide su lugar en esta tierra. Ese Amor que siguiendo la irracionalidad de nuestro corazón,  nos permite crear escenarios evolutivos en los que a veces nos toca jugar el papel de “buenos” y otra el papel de “malos” a la vista de quién aún no Ve.

Y entonces recordé una frase que escuche un día que pedía respuestas a mí alma. “En el alma no hay luz ni oscuridad, en el alma solo hay Amor”, ese Amor que solo se ve y se siente si podemos trascender el modelo mental que nuestro ego espiritual ha  comprado acerca de la forma que debería tener o tomar el amor.

El Amor está en todo, todo está movilizado por el Amor. Amor divino que se manifiesta en el amor humano imperfecto y perfecto a la vez. Porque a pesar de las forma creo profundamente y siento que Todo esconde un maravilloso y sublime propósito divino. La existencia nunca nos abandona, Dios nunca nos abandona.

Desde mi Amor … Carina Tacconi

Te invito a sentir este video.


El maravilloso viaje de liberación del alma.

La experiencia más sublime de Amor incondicional la siento cuando mi alma logra liberarse de las garras del miedo, de mi ego.

Es en este proceso mágico de liberación que descubro que soy un humano divino, co-creándome y regresando a la vida, a todas mis partes, todo el tiempo.

Es un viaje mágico y asombroso, en el que descubro lo que siempre fui, aún en el olvido.

Es un viaje hermoso donde des-cubro, una y mil veces, que el sufrimiento solo es posible cuando experimentamos el olvido o el alejamiento del Ser que somos.

Crear, es dejar que fluya lo que existe en tu propia fuente, tu Ser y dejar que con su presencia se diluyan las creencias y mandatos limitantes que impiden la manifestación del Amor que sos, soy,  somos.

Al Ser no hay que nutrirlo de conocimiento, habilidades, información. El Ser trae todo, es pura abundancia de Amor, sabiduría y dones naturales. Solo necesita un espacio de amor para jugar y desplegarse en libertad.

El Ser es cuerpo, intuición, percepción, sabiduría, creatividad, emoción, sentimiento.

El Ser es Libertad, Amor, Verdad.

El ser trae en su naturaleza el derecho a Ser, a la Vida, a sentir, a manifestarse libremente, a amar, a expresar, a crear, a Intuir, al conocimiento universal.

Solo depende de cada uno de nosotros liberarlo. No hay nada externo que pueda impedirlo si asumes la responsabilidad de tu propia vida y poder personal.

Es tiempo de desplegar y expandir el Amor que somos, que soy,  sin límites, sin condiciones.

Es tiempo de abrir los brazos para recibir a todo aquel que quiera sumarse a este viaje.

La Educación del Ser, me acompaña, siempre.

La Educación del Ser, te acompaña, siempre.

Desde lo más profundo de mi corazón, te recibo para caminar juntos este maravilloso viaje de liberación del alma.

Carina Tacconi

Despertar al Ser sintiente

¿Te sientes a ti mismo? ¿Puedes escuchar tus genuinas necesidades, las emociones en estado más puro, los deseos auténticos, tu energía vital recorriendo tu cuerpo, tu sed verdadera, tu hambre natural, el suave susurro del sentimiento que brota de tu corazón, aquello que te impulsa sin esfuerzo alguno, aquello que no te moviliza, la intuición que te habla a cada paso…

¿Te sientes? ¿Te escuchas? ¿Te abrazas? ¿Te amas?.
Solo sintiéndote a ti mismo, sentirás al otro.
Solo escuchando tu alma podrás abrazar el alma de otro.
Solo amando lo más verdadero de ti podrás amar a otro.
Solo siendo fiel al Ser “sintiente” que vive en lo más profundo de ti, podrás sentir tu fidelidad a la vida.
El verdadero sentido a la vida se olvida cuando nos olvidamos de sentirnos a nosotros mismos y con esto a todo lo demás. Tu niño te guía.
Carina Tacconi. La educación del ser