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La soledad, un camino, una puerta hacia tu Ser.

Tan verdadera siento la expresión: “Somos con el otro”;

como aquella que dice: “cuando en apariencia me encuentro más lejos de tí, más cerca me encuentro y te encuentro”.

Hay una soledad que resulta ser la puerta de entrada al máximo reencuentro con uno mismo, al mismo tiempo que resulta ser  una posibilidad mágica e íntima de encuentro con el prójimo, porque en ese estado de conexión, encuentro a todos en mi.

Cuando experimentamos este tipo de soledad, este estado del Ser, descubrimos que sin ella el encuentro con lo más humano y lo más divino de nosotros, se hace mucho más difícil.

En soledad muero y renazco, en soledad.

Arantxa, dedicado a tí, gracias por compartir este video y despertar el retorno de una suave inspiración que me impulsó nuevamente a escribir.

Con profundo amor

Cari

 

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Recordando la esencia del acto educativo.

La escuela en crisis y la escuela de la transición. Educar y formar, dos actos imprescindibles para los niños de hoy. Los daños que podemos producir si no incluimos la educación del ser. Educar al ser. ¿Cómo incluir esto en la escuela actual? ¿Para qué? El maestro como agente de cambio. Su propio proceso. El maestro como facilitador del ser. Su ser como fuente de creación y amor.

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Vídeo

¿Por qué los niños no tienen ganas de ir al colegio?

Los invitamos a ver el segundo video de la educación del Ser.

Nuestro primer video oficial

Con mucha alegría queremos compartir con Uds. el primer video oficial de la Educacióndel Ser.

Aprovechamos la oportunidad para agradecer a todas las personas que hicieron posible este sueño.

Esperamos lo disfruten.

Con mucho amor de la Educacióndel Ser para todos.

Vivir desde el ego la única causa de sufrimiento

El dolor es la expresión del alma hecha cuerpo cuando no puede expresarse con libertad, experimentar el amor que es y concretar su propósito, única causa de verdadero sentido en esta vida.

La tristeza es la emoción que aparece cuando perdemos algo querido o necesitado.

El sufrimiento es el resultado de la lucha interna entre el yo falso y el alma.

La depresión es un alma que intenta expresar su impotencia frente a un ego que la daña y no la deja desplegar su divinidad en la tierra.

Dentro de cada uno de nosotros vive  un aspecto  eterno, divino, infinito,  nuestro ser  Esencial, y un aspecto que tiene una forma definida más visible,  que es nuestra personalidad.

La personalidad, que vamos construyendo  con la guía  del mundo externo, es el instrumento a través del cual el Ser puede  manifestarse o puede permanecer en el encierro.

El tipo de educación que hemos recibido, tanto de nuestros padres como de las instituciones no está orientado a facilitar el autoconocimiento, la conexión con la  verdad intuitiva, emocional, sensitiva, el reconocimiento y uso de los derechos universales del ser, el reconocimiento del poder personal y el ejercicio de la libertad responsable. Todo lo contrario.

Esta ausencia sumada a las características avasallantes e imponedoras del sistema educativo,  dan como resultado la construcción de una personalidad adaptada para servir a la verdad que impone el afuera.

Para poder hacer esto el niño, joven, adulto,  ha de buscar maneras de oprimir al ser esencial y con esto, su verdad. Para ello irá creando una personalidad mental cargada de mandatos y creencias limitantes, que terminará siendo una estructura que sofoca, tapa, reprime, limita y  lastima al verdadero ser.

Al  alejarse cada vez más la personalidad de la Esencia se produce la gran enfermedad del hombre, el desconocimiento de sí mismo. Cuanto mayor sea el desvío mayor es el grado de sufrimiento, mentira, ansiedad, vacío, depresión y violencia.

Una personalidad que bloquea la manifestación del Ser esencial es la única y principal  fuente de violencia, considerando como tal,  todo lo que impida la vida y la manifestación de lo que de verdad Es.

Con esta realidad interna, salimos a la “vida” y  reproducimos esta matriz en el mundo externo.

A la violencia estructural interna, se sumará luego,  la violencia estructural externa,  manifestada en los sistemas creados para organizar la vida del hombre.

Cada vez, sé hace más visible la necesidad de  transformar la  educación actual y esto es una tarea más que posible. El primer paso requiere que el adulto (madres, padres y maestros) transformen y recreen su propia personalidad.  Esto supone entrar en un proceso que  posibilite ir reconociendo las creencias limitantes que oprimen la manifestación plena de su ser esencial y entrenar la liberación.

No se necesitan leyes ni permisos externos para la transformación, se necesita que nos  apropiemos de nuestra propia vida, de nuestro propio poder y que nos comprometamos con nuestro proceso de transformación.

ESTA TRANSFORMACIÓN ES LA QUE TRANSFORMA EL SISTEMA. Solo si podemos transformarnos,  el sistema se transformará por añadidura. Y todos contamos con el poder para hacerlo. La evolución de la sociedad será un espejo de la evolución que como hombres hayamos alcanzado.

Estamos invitados en este tiempo a ampliar la conciencia para poder ver más allá de lo que a primera vista se ve,  e intentar así crear alternativas y propuestas educativas en las que la esencia encuentre un canal e instrumentos para la expresión libre,  responsable, constructiva, intuitiva y genuina.

Estamos invitados a recrear nuestra personalidad de modo tal que deje de ser un instrumento interno, destructivo y opresor para convertirse en el mejor servidor del alma, del ser.

Detrás de toda forma impuesta está la esencia que buscará siempre manifestarse. Las manifestaciones de sufrimiento humano que hoy vemos en los niños, jóvenes y adultos,  son modos de expresión de un sufrimiento interior que ha alcanzado grados de intensidad insoportables. Las adicciones son intentos desesperados e ineficaces que buscan apaciguar este profundo dolor.

Lo mejor que podemos darle a nuestros niños,  es guiarlos desde la temprana edad, en la construcción de una personalidad que sea funcional al ser esencial que habita dentro de ellos mismos. Una personalidad que les permita ir expresando lo más verdadero de sí mismos y de ese modo ir  desplegando su potencia de una manera constructiva y amorosa. Pero esto no podremos dárselo si los adultos no hacemos esta tarea primero con nosotros mismos.

Vivir desde el ser, es bajar el cielo a la tierra,  única causa verdadera de dicha, alegría y plenitud que como humanos divinos podemos experimentar. Este es el mejor regalo que le podemos dar a nuestros niños y a la existencia. Lo único que nos puede liberar del juego absurdo del sufrimiento.

Por Carina Tacconi para la Educación del Ser

Para verl video adjunto sigue este enlace

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=N_MiKs1hIqA

El camino de la educación del ser contada de otra manera

“La tarea más importante y  hermosa de la vida consiste en lograr ser la parte humana de Dios en la tierra.

El mayor desafío es aprender a respetar y alentar  la forma que cada  ser  trae en cada una de sus células, desde el primer momento de nacer”

Carina Tacconi

La primera parte: darnos cuenta de la perfección de la imperfección.

Introducción al video.

Se dice que para encontrarse a veces hay que  perderse. La confirmación de lo que uno es, crece cuando hemos experimentado también lo que no somos. Lo peligroso puede ser alejarnos tanto de casa y perdernos definitivamente.

Hemos experimentado hasta hoy lo que no somos en esencia. Armamos nuestra vida creyendo que  nacíamos carentes y  que para ser “alguien” debíamos aceptar para el yo social la forma que determinaba la sociedad y para la forma  afectiva, los modelos vinculares que aprendimos de nuestros padres.

El resultado final está a la vista un vacío a pesar de los excesos de cosas innecesarias  y un alejamiento de lo esencial que nos lleva a poseer de todo, menos a nosotros mismos.

Tocamos en este tiempo,  el límite de la incorporación, tuvimos mucho y cuanto más tenemos más vacio experimentamos y más destrucción a la naturaleza que nos sostiene.

Pero todo lo vivido fue perfecto, para VERNOS y RECONOCER lo que hemos sido capaces de crear y vivir.

La realidad que creamos, la educación, la salud, los sistemas de organización y distribución de riqueza son perfectos. No para perpetuarlos. Son perfectos para comprobar los grados de destrucción que el hombre es capaz de generar cuando se atreve a imponer sus reglas por encima de las reglas de la naturaleza que nos gobierna y nos da la vida.

Todo lo vivido ha de servirnos para aprender y confirmar lo que no hemos sabido hacer, lo que estamos invitados a  aprender, las creencias que debemos soltar, las decisiones que hemos de tomar, el poder interior que poseemos y el propósito para el que lo vamos a usar.

Creamos un sistema educativo que hizo posible dar origen y sostener  la cultura universal en la que vivimos hoy. Esta cultura  nos permitió  mucho avance en un sentido  y mucha destrucción y desigualdad en otro. El aspecto esencial natural  es el más deteriorado.

Ahora toca recrear. Y en este proceso es imprescindible atrevernos a VER sin mentirnos, por más desestructurador que nos resulte.

Reconocer aquello que cómo humanidad no necesitamos experimentar más y dar rienda suelta a la creatividad y el amor elevado que defiende la vida.

Lo más hermoso de este proceso es que tenemos todo para hacerlo, nos espera en nuestro interior,  la abundancia, ella pulsa sin parar,  está viva.  Solo tenemos que aprender a mirar hacia dentro y trabajar en el rescate del ser esencial.